Se trata de dos impresionantes cascadas petrificadas, formadas desde hace miles de años, por el escurrimiento de agua carbonatada. Desde los manantiales, el agua desciende por agrestes cantiles de más de 50 metros de altura. Dicho manantial contiene aire tratando de escapar, de ahí el nombre “Hierve el Agua”. El agua está también llena de minerales, así es que conforme va corriendo por el borde del acantilado, el carbonato de calcio y magnesio en el agua crean una cascada petrificada y el sulfuro agrega un agradable color amarillo en algunos lugares. Solo existen dos lugares como éste en el mundo, el otro se encuentra en Turquía.
Evidencia arqueológica sugiere que los manantiales fueron primeramente usados desde hace 2,400 años aproximadamente. Los primeros habitantes construyeron pozos cada tres metros a lo largo de los canales usados para regar cosechas colgantes.
Los manantiales continúan fluyendo a través de los antiguos canales a un rango de dos litros de agua por segundo en los meses de seco invierno y de más en el verano.
El nombre de Mitla en el lenguaje zapoteca, es llamado “Lyobaa” que significa “Lugar de Entierros” y es considerado el más exacto a causa de las tumbas de los reyes antiguos y sacerdotes los cuales son una parte integral de las estructuras en la ciudad.
Comprende cinco conjuntos de arquitectura monumental: Grupo del Norte; Grupo de las Columnas; Grupo del Adobe o del Calvario; Grupo del Arroyo y Grupo del Sur. Los conjuntos del Adobe o Calvario y del Sur, por haber sido construidos en épocas anteriores, reproducen la tradición de plazas, rodeadas de palacios sobre plataformas, al estilo de Monte Albán.
Ante la desaparición de Monte Albán, Mitla se convirtió en una población muy importante que funcionó como centro de poder para los zapotecas del valle.
Su poder político siguió la misma estructura teocrático que Monte Albán. En 1580 Canseco visitó Monte Albán y dijo que la cámara interior de la Sala de las Columnas fue la residencia del Alto Sacerdote que era como “El Papa”. El Padre Burgoa, dijo que Mitla fue alguna vez la residencia del Alto Sacerdote Zapoteca quien era tan poderoso que el Rey Zaashila cedía a sus deseos y peticiones. También dijo que el Alto Sacerdote reinaba desde su trono cubierto por un jaguar; hasta el Rey, cuando estaba en su presencia, tenía que sentarse más abajo que él.
Su construcción se basa en cinco principales palacios, o precintos: Uno para el Alto Sacerdote Zapoteca, otro para los sacerdotes secundarios, otro para oficiales militares, otro reservado para el Rey y otro para sus invitados (cuando estaban en la ciudad). En su época las paredes tenían largos paneles de mosaicos geométricos hechos de piedra pulida y juntos sin un mortero parado y contra un fondo rojo brillante. Alguna vez, el estilo de escritura en código que cubre las paredes de los palacios fue brillante y nuevo. Cuando los sacerdotes eran entrenados aquí, y morían los nobles eran puestos a descansar.
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Un ejemplo de la arquitectura barroca novohispana. Se inicio la construcción en 1570 comenzando con un conjunto que comprendía 24 solares, 20 de los mismos donados a los dominicos por el ayuntamiento en 1550. Fue inaugurado en 1608 aún sin terminar ante la imperiosa necesidad por ocuparlo de los dominicos, afectados por los sismos consecutivos los años de 1603, 1604 y 1608 que arruinaron su primera casa. El retablo mayor fue colocado en 1612. El convento, y la huerta, se terminaron en 1619.
A partir de 1812 fue convertido en bodega militar siendo ocupado por las huestes de los diferentes ejércitos de las facciones que se disputaban el control del país. Fue ocupado por el Ejército realista e insurgente durante la Guerra de Independencia de México; y mas tarde por centralistas y federalistas durante todo el siglo XIX hasta la llegada de Benito Juárez a la presidencia. Fue usado como establo y en 1859, con la aplicación de la Ley Iglesias, cerrado al culto católico en tiempos del laicismo jacobino de los gobiernos emanados de la Guerra de Reforma, y luego devuelto en 1902 nuevamente a la Iglesia por acuerdo de Porfirio Díaz.
Después de 1901 se reiniciaron trabajos de restauración para mas tarde ser declarado monumento histórico el 30 de marzo de 1933. Gran parte de la estructura se restauro en 1972, remodelándose el atrio. Cabe destacar que ese mismo año fue asiento del Museo Regional de Antropología e Historia de Oaxaca. En 1979 recibió la visita del pontífice católico Juan Pablo II siendo declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad.
La decoración del templo, uno de los ejemplos más sobresalientes del barroco mexicano. En este conjunto destaca la hermosísima capilla del Rosario, de cúpula gallonada que descansa sobre tambor octagonal. El hastial principal del templo está orientado al poniente, elaborado por completo en cantera de la región. Su severidad contrasta con el barroco exuberante de los interiores y la integran: la portada, con altura de 26 metros, y las dos torres que se elevan 35 metros a partir del piso. En el convento existe una huerta que llegó a ser un magnífico jardín botánico, asombro de propios y extraños, que actualmente se intenta restaurar y emular como una valiosísima aportación de sus moradores.



















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